martes, 17 de julio de 2007
sábado, 24 de febrero de 2007
una tienda de recuerdos
Desperté con la noticia de que se había quemado una tienda de recuerdos, las escenas en el televisor eran abrumadoras, los bomberos corrían con la cara manchada de cenizas, cenizas de recuerdos. En el telediario no le daban mayor importancia que el incremento de la tortilla o la encarcelación de un violador, pareciera que era más importante el fútbol. Ahí estaba divertido con la idea de que un día se quemara mi propia tienda de recuerdos.
Olaf era de esa clase de amigos que se movían independientes por el mundo, era un espíritu libre, pareciera que las reglas del mundo no aplicaban para el como aplicaban para el resto del mundo; estaba entre sacado de un sueño y un viaje ácido; el, por su carácter era difícil de digerir y no fácilmente agradaba a la gente, pero cuando lo conocías lo amabas.
Ahí estaba Olaf a pesar suyo, ayudándome a desempacar las cosas en la nueva casa, entre pláticas y cajas, de repente surgió una foto del que fuera mi primer amor, y me pregunte entre amargura y nostalgia, ¿Dónde estaría? ¿se acordara de mi? ¿Es feliz?
Olaf tenia la fortuna de no saber de codependencias amorosas, por que el al igual que yo tenia un vicio, yo iba por el amor como el por el trabajo, así que no le comente nada, por que ya sabia de sus sermones acerca del amor y de la felicidad.
En ese momento recordé la noticia de la mañana.
Olaf era de esa clase de amigos que se movían independientes por el mundo, era un espíritu libre, pareciera que las reglas del mundo no aplicaban para el como aplicaban para el resto del mundo; estaba entre sacado de un sueño y un viaje ácido; el, por su carácter era difícil de digerir y no fácilmente agradaba a la gente, pero cuando lo conocías lo amabas.
Ahí estaba Olaf a pesar suyo, ayudándome a desempacar las cosas en la nueva casa, entre pláticas y cajas, de repente surgió una foto del que fuera mi primer amor, y me pregunte entre amargura y nostalgia, ¿Dónde estaría? ¿se acordara de mi? ¿Es feliz?
Olaf tenia la fortuna de no saber de codependencias amorosas, por que el al igual que yo tenia un vicio, yo iba por el amor como el por el trabajo, así que no le comente nada, por que ya sabia de sus sermones acerca del amor y de la felicidad.
En ese momento recordé la noticia de la mañana.
lunes, 12 de febrero de 2007
Mayrena y los desconocidos
Mayrena era una chica peculiar y que rompía con todos los esquemas establecidos de lo que una mujer, cualquier mujer, debiera ser. A menudo me gustaba hacer referencia a ella como una mujer a la cual le faltaba pene para ser hombre y de haberlo sido seguro que seria gay. Como pocas ella era amante de quien supiera ser un mal hombre y un buen amante, infiel por naturaleza, adicta al sexo como a la cerveza, amiga como pocas y más mujer que muchas, oscura y paradójicamente esa obsesión por la muerte le hacia vivir plena y libre.
Y ahí estaba, como muchas veces a mi lado en una aventura más. Con su mirada entre permisiva y enjuiciante, que lo mismo me decía “que chingona experiencia” y al mismo tiempo y mas como grito me decía un “la vas a cagar”, y es que cuando uno esta enamorado no hay lugar para los pensamientos negativos y es que nadie se casa pensando en el divorcio, en la infidelidad, en los pedos y los pies mal olientes, en el tubo de la pasta apachurrado, en los cabellos en el jabón, en terceras personas y todos por muy prácticos que queramos ser, siempre terminamos pensando en la aventura por comenzar y es que esto de compartir piso era toda una aventura y mas siendo un berrinchudo, que era como usualmente me describía Esteban mi pareja, que a pesar de tener 5 años juntos, ahora era cuando empezaríamos a conocernos en realidad.
Mayrena tenia experiencia en estos menesteres ya que vivía sola y en mas de tres ocasiones había usado el cristal del retrato de bodas para la primera línea, ella se decía a si misma que era una descarada, pero terminaba pensando en el marido y si a el no le importaba ¿por que le habría de importar a ella? Si supiera su esposa, la clase de hijo de puta que es este, seguro que a ella no se la coje como se coje a Mayrena, claro que a ella se la coje mejor, ¿conocerá su esposa lo buen amante que suelen ser? ¿Conocerá el a su esposa? ¿Que harán dos desconocidos compartiendo cama?
Siempre tenia la palabra precisa y la respuesta correcta, solo creo que eran las preguntas menos indicadas para el momento que estaba viviendo, Mayrena me había dejado mil dudas en la cabeza acerca de la persona con la que estaba a punto de despertar todas las mañanas; y tal vez todas las mañanas, siendo optimistas se reduzcan a un año.
Y ahí estaba, como muchas veces a mi lado en una aventura más. Con su mirada entre permisiva y enjuiciante, que lo mismo me decía “que chingona experiencia” y al mismo tiempo y mas como grito me decía un “la vas a cagar”, y es que cuando uno esta enamorado no hay lugar para los pensamientos negativos y es que nadie se casa pensando en el divorcio, en la infidelidad, en los pedos y los pies mal olientes, en el tubo de la pasta apachurrado, en los cabellos en el jabón, en terceras personas y todos por muy prácticos que queramos ser, siempre terminamos pensando en la aventura por comenzar y es que esto de compartir piso era toda una aventura y mas siendo un berrinchudo, que era como usualmente me describía Esteban mi pareja, que a pesar de tener 5 años juntos, ahora era cuando empezaríamos a conocernos en realidad.
Mayrena tenia experiencia en estos menesteres ya que vivía sola y en mas de tres ocasiones había usado el cristal del retrato de bodas para la primera línea, ella se decía a si misma que era una descarada, pero terminaba pensando en el marido y si a el no le importaba ¿por que le habría de importar a ella? Si supiera su esposa, la clase de hijo de puta que es este, seguro que a ella no se la coje como se coje a Mayrena, claro que a ella se la coje mejor, ¿conocerá su esposa lo buen amante que suelen ser? ¿Conocerá el a su esposa? ¿Que harán dos desconocidos compartiendo cama?
Siempre tenia la palabra precisa y la respuesta correcta, solo creo que eran las preguntas menos indicadas para el momento que estaba viviendo, Mayrena me había dejado mil dudas en la cabeza acerca de la persona con la que estaba a punto de despertar todas las mañanas; y tal vez todas las mañanas, siendo optimistas se reduzcan a un año.
domingo, 11 de febrero de 2007
la perdida de la intimidad

Más por necesidad que por cumplir las espectativas de la vida en pareja es que andábamos en busca de un departamento para compartir, a ojos de algunos podría parecer que ya nos habíamos tardado, pero era la necesidad, repito y no la urgencia la que nos había planteado esta posibilidad.
los requisitos eran técnicos y de logística, ya que necesitabamos una casa o departamento justo en el primer cuadro de la ciudad ya que era ahí donde se realizaban la mayor parte de nuestras actividades laborales y de dos recámaras. Era este ultimo punto lo que me hacia cuestionarme acerca de la covivencia en pareja y de ese modelo heteronormativo con el cual crecimos; somos dos hombres en busca de un lugar donde vivir, de un espacio que compartir, de una relación que sobrellevar ¿ saldríamos vivos de esto? ¿sobrevivirà nuestro amor a la covivencia?.
La respuesta estaba quizás en esa decisión de las dos recámaras y la discusión que genero, pues aun me causaba cierta molestia y es que en su momento no dejaba de preguntarme ¿por que dos recámaras? ¿ no se supone que somos pareja? pero también era verdad que antes de eso eramos individuos y a el le daba miedo perder su identidad y su intimidad, le daba miedo ser como esas parejas que terminaban siendo victimas de una simbiosis y ya no se sabia donde empezaba uno y donde el otro, esas parejas a las cuales inevitablemente se refería uno con un "y" de por medio, parejas toxicas que terminaban metiendo a su relación a todos y cada uno de sus amigos. Era algo quizás insignificante pero muy simbólico el que buscáramos entonces una casa con dos recámaras y así se marcara la tendencia de nuestras relación, estamos juntos pero no pegados, tenemos una relación pero también cada uno tiene una vida. sonaba lógico pero aun ahora revisando los clasificados del periódico no dejaba de pensar en quienes si tenían la fortuna de compartir una cama, un espacio y mimetizarce el uno con el otro; era muy romántica la idea pero poco practica me respondía otra parte de mi, son dos hombres y ahí son dos personas educadas para ser el fuerte en la relación, esto convierte todo en una lucha de poder.
los requisitos eran técnicos y de logística, ya que necesitabamos una casa o departamento justo en el primer cuadro de la ciudad ya que era ahí donde se realizaban la mayor parte de nuestras actividades laborales y de dos recámaras. Era este ultimo punto lo que me hacia cuestionarme acerca de la covivencia en pareja y de ese modelo heteronormativo con el cual crecimos; somos dos hombres en busca de un lugar donde vivir, de un espacio que compartir, de una relación que sobrellevar ¿ saldríamos vivos de esto? ¿sobrevivirà nuestro amor a la covivencia?.
La respuesta estaba quizás en esa decisión de las dos recámaras y la discusión que genero, pues aun me causaba cierta molestia y es que en su momento no dejaba de preguntarme ¿por que dos recámaras? ¿ no se supone que somos pareja? pero también era verdad que antes de eso eramos individuos y a el le daba miedo perder su identidad y su intimidad, le daba miedo ser como esas parejas que terminaban siendo victimas de una simbiosis y ya no se sabia donde empezaba uno y donde el otro, esas parejas a las cuales inevitablemente se refería uno con un "y" de por medio, parejas toxicas que terminaban metiendo a su relación a todos y cada uno de sus amigos. Era algo quizás insignificante pero muy simbólico el que buscáramos entonces una casa con dos recámaras y así se marcara la tendencia de nuestras relación, estamos juntos pero no pegados, tenemos una relación pero también cada uno tiene una vida. sonaba lógico pero aun ahora revisando los clasificados del periódico no dejaba de pensar en quienes si tenían la fortuna de compartir una cama, un espacio y mimetizarce el uno con el otro; era muy romántica la idea pero poco practica me respondía otra parte de mi, son dos hombres y ahí son dos personas educadas para ser el fuerte en la relación, esto convierte todo en una lucha de poder.
Etiquetas:
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