domingo, 11 de febrero de 2007

la perdida de la intimidad


Más por necesidad que por cumplir las espectativas de la vida en pareja es que andábamos en busca de un departamento para compartir, a ojos de algunos podría parecer que ya nos habíamos tardado, pero era la necesidad, repito y no la urgencia la que nos había planteado esta posibilidad.
los requisitos eran técnicos y de logística, ya que necesitabamos una casa o departamento justo en el primer cuadro de la ciudad ya que era ahí donde se realizaban la mayor parte de nuestras actividades laborales y de dos recámaras. Era este ultimo punto lo que me hacia cuestionarme acerca de la covivencia en pareja y de ese modelo heteronormativo con el cual crecimos; somos dos hombres en busca de un lugar donde vivir, de un espacio que compartir, de una relación que sobrellevar ¿ saldríamos vivos de esto? ¿sobrevivirà nuestro amor a la covivencia?.
La respuesta estaba quizás en esa decisión de las dos recámaras y la discusión que genero, pues aun me causaba cierta molestia y es que en su momento no dejaba de preguntarme ¿por que dos recámaras? ¿ no se supone que somos pareja? pero también era verdad que antes de eso eramos individuos y a el le daba miedo perder su identidad y su intimidad, le daba miedo ser como esas parejas que terminaban siendo victimas de una simbiosis y ya no se sabia donde empezaba uno y donde el otro, esas parejas a las cuales inevitablemente se refería uno con un "y" de por medio, parejas toxicas que terminaban metiendo a su relación a todos y cada uno de sus amigos. Era algo quizás insignificante pero muy simbólico el que buscáramos entonces una casa con dos recámaras y así se marcara la tendencia de nuestras relación, estamos juntos pero no pegados, tenemos una relación pero también cada uno tiene una vida. sonaba lógico pero aun ahora revisando los clasificados del periódico no dejaba de pensar en quienes si tenían la fortuna de compartir una cama, un espacio y mimetizarce el uno con el otro; era muy romántica la idea pero poco practica me respondía otra parte de mi, son dos hombres y ahí son dos personas educadas para ser el fuerte en la relación, esto convierte todo en una lucha de poder.


No hay comentarios: